Desde siempre los seres humanos hemos tenido a nuestro alrededor plantas con propiedades curativas, que nos proporcionan alimentos y, bienestar físico y mental. No podemos considerarlas como seres inferiores a nosotros porque, si bien ellas pueden vivir sin nosotros, nosotros NO PODEMOS VIVIR SIN ELLAS.

Muchas de ellas albergan aceites esenciales, sustancias naturales pero, con una composición química muy potente, cuya característica principal, es la alta concentración de los principios activos curativos de la planta. Esta cualidad proporciona una gran capacidad para actuar con eficacia, no solo a nivel físico, sino también emocional, creando un sistema de curación en armonía total con las personas.

Los aceites esenciales se pueden encontrar en diferentes partes de una planta. Por ejemplo: el aceite de laurel se extrae de las hojas del árbol «laurus nobilis», el de geranio procede de las hojas y los tallos de esta flor, los aceites de mirra, incienso y cedro se extraen de la resina de sus respectivos árboles, los de mandarina, limón, pomelo y bergamota se obtienen de la piel de estas frutas mientras que, el pino, procede de las agujas y ramas de su árbol.

Un gran número de investigaciones realizadas han confirmado las propiedades medicinales de los aceites esenciales como antibióticos, antibacterianos, antiinflamatorios, antidepresivos, digestivos, expectorantes, reconstituyentes…

Los modos de empleo con fines terapéuticos son muy variados, se pueden aplicar tanto por vía externa como interna, siempre y cuando se sigan las indicaciones de profesionales cualificados.

Los aceites esenciales no sólo poseen un enorme valor a nivel terapéutico sino que también, podemos utilizarlos en el hogar y en el trabajo, para aumentar nuestro bienestar emocional. Son productos verdaderamente holísticos, que aportan un gran equilibrio en la mente, el cuerpo y el espíritu.

Los aceites esenciales son un regalo muy valioso de la Naturaleza para nuestro cuerpo y nuestra mente. Su versatilidad y adaptabilidad, nos ayudan a incorporarlos a nuestra vida, para poder utilizarlos de formas muy distintas además de, por sus aromas agradables.