«De las propiedades del Romero se podría escribir un libro entero»

Con este refrán, se puede observar la gran importancia terapéutica de esta planta tan común en la zona mediterránea. El romero ha sido una planta muy conocida y de uso muy habitual en la antigüedad.

Su nombre deriva del latín «rosmarinus», significa «rocío del mar», florece durante casi todo el año en las zonas soleadas de la zona mediterránea de dónde es nativo, sobre todo en toda la cuenca mediterranea española.

El hecho de que el romero crezca tan cerca del mar, donde las enfermedades reumáticas son más habituales, hace pensar en la gran sabiduría de la naturaleza, que siempre pone el remedio adecuado en el sitio justo.

Fue muy valorado por griegos y romanos por sus aplicaciones cosméticas, culinarias, aromáticas y medicinales. Siempre ha tenido fama de reforzar la memoria y otorgar claridad mental.

Es una planta que estimula la circulación haciendo que fluya más sangre al cerebro, de ahí su gran importancia como tónico cerebral.

También, es un gran antibiótico natural, contiene más de 40 principios antibacterianos y más de 20 antivirales, no sólo elimina las bacterias sino que, reduce su desarrollo.

Antiguamente, era utilizado como incienso, para eliminar las energías negativas. Esta planta no debe utilizarse en casos de hipertensión ya que, tiene propiedades que fluidifican la sangre haciendo que vaya más rápido, ni tampoco en casos de epilepsia, por su composición química. Sin embargo, es muy efectiva en casos de hipotensión.

Cuándo se utiliza sobre la piel, estimula la circulación sanguínea, ayuda a reducir el acné y las bolsas de los ojos. Es un gran aliado en cosmética natural ya que, ayuda a limpiar y cerrar los poros, regenerar las células, activar la circulación y fortalecer los capilares, cualidades que lo convierten en un gran ingrediente antiedad.

Es un gran diurético natural, lo que explica en parte sus propiedades antirreumáticas. También es antiespasmódico y analgésico por lo que, podemos emplearlo en casos de tos tos, asma, insomnio y migrañas.

«Una taza de romero es tan eficaz como una aspirina en caso de dolor de cabeza.»

Gracias a sus propiedades antisépticas, es muy útil en las enfermedades víricas infecciosas. Además es digestivo y ayuda a las funciones estomacales biliares y hepáticas. El refrán castellano:

«No hay llaga que el romero no sana.»

Nos presenta su capacidad para curar imperfecciones cutáneas. De hecho, en Formentera, el romero se empleaba tradicionalmente en casos de heridas. Los habitantes de la isla solían machacar con los dientes hojas de romero mezclándolas con saliva y luego, las aplicaban sobre las heridas.

Es además, una de las plantas con mayor contenido en antioxidantes por lo que, ofrece una gran protección frente a la formación de radicales libres y disminuye numerosos procesos degenerativos del sistema nervioso.

Este aceite esencial posee cualidades rubefacientes, tiene efecto calor, debido a su contenido en hidocarburos terpenicos como el pineno, borneol y alcanfor.

Estos componentes también, sirven para favorecer la circulación y, cuando se inhalan, estimulan la función cortical activando la memoria, muy adecuado para mejorar el rendimiento en el estudio y la concentración, especialmente en época de exámenes. También para llevar en el coche como aroma lo que nos mantendrá despiertos.

En cuanto a sus propiedades para activar la memoria, estas fueron demostradas en un estudio de la universidad de Northumbria, en Newcastle donde, se comprobó que el romero puede aumentar la memoria entre un 60% y un 75%.

Por último, debido a sus propiedades para mejorar la circulación y despejar las vías respiratorias, nos hace sentir más activos y despiertos.

La gran cantidad de propiedades que posee, le han llevado a denominarlo:

«El Ginseng español»